Fabricaba techados para el sueño,
campanillas azules,
recuerdos de jenjibre
encalando paredes
y un sofá de arabescos
donde apoyar la vida,
y no se fuese por las noches
con los escarabajos del silencio.
Pero un día amaneció el invierno
con el frío y la nieve,
y se fueron los pájaros
para que se cumplieran
los presentimientos
del olvido y la soledad
que habitaban su sombra.
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